Gato SchrodingerLa paradojas sabemos que son contrarias a la lógica y aunque parezca increíble se dan con más frecuencia de lo deseado.

La paradoja que infringe el sentido común, no se puede activar por sí sola, hay alguien que se encarga de provocar esa apariencia falsa. Y desafortunadamente hay tal cantidad de falsedad rodeándonos, que apabulla y da miedo.

Hay paradojas verídicas como la de poder coincidir dos personas que cumplan años el mismo día y el mismo año. También está la paradoja del mentiroso y la muy interesante Paradoja de Teseo.

Supongamos que un barco grande y fastuoso, después de muchos años de arduo trabajo por seguir a flote, a base eso sí, de los que trabajan en la bodega, con los años se le van haciendo retoques, cambiando aquí y allí una tabla podrida, un mástil antiguo… y aunque el timón es el mismo y sigue dando vueltas y dirigiendo el barco, es una nave que necesita más de un cambio. Si las piezas que se han cambiado son tantas y de las originales no quedan muchas, ¿qué posibilidades hay de que siga siendo el mismo barco? Pues aunque la paradoja está servida, la probabilidad de que sea el mismo barco, con distinta madera, es real y nada insólita.

Si trasladamos la paradoja de Teseo a este gran barco, llamado España que flota a la deriva, podemos ver que no ha cambiado mucho el fondo, no así la forma, afortunadamente.

Volvemos a encontrarnos con la paradoja de unas elecciones, que traen desconcierto, nuevos aires con olor a naftalina, palabras vacías llenas de nada, hartazgo de que sean los mismos los que paguen por lo que otros hacen mal, desencantados de que no haya cambio real, hastío… apatía.

Las paradojas que vivimos hacen replantearnos si es posible la lógica en ellas, tenemos que tener un uso de abstracción adecuado para comprender ambigüedades informativas llegadas de cualquier ámbito social, político o económico, que es paradójicamente donde se suelen producir estas aporías difíciles de entender.


Las urnas, al igual que el gato de Schrödinger, nos dirán si hay vida dentro de la caja o por el contrario, hemos destrozado entre todos, ya no solo al gato, si no a la fauna ibérica al completo. 

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