La odisea de AbduHaciendo limpieza en la memoria de mi ordenador, me crucé con un documento que hacía ya varios años había dejado olvidado entre los sectores de mi disco duro. Lo abrí y recordé cómo me estremeció el relato de un usuario del, por entonces Centro Guadalinfo donde trabajaba, donde le pedí que si podía hacer el esfuerzo de contarme su odisea vital.
El documento que transcribo al final, es casi ininteligible, pero con un poco de imaginación y sobre todo, mucho corazón es perfectamente descifrable.

Es la odisea de Abdu. Es el estremecedor relato original de su travesía del desierto; en sus errores gramaticales, se percibe la urgencia de quien no tiene tiempo para adornos porque está demasiado ocupado... sobreviviendo.

He transformado su testimonio en una narración que mantiene su voz, pero eleva su experiencia a esa odisea trágica de la que todos sabemos, pero que a menudo olvidamos o simplemente hacemos como que miramos para otro lado. Un viaje donde los monstruos no son mitológicos. Son por desgracia mucho más mundanos: la burocracia, el hambre y la codicia humana.

El Laberinto de Abdu: Una Odisea de Arena, Sal y Silencio

Esta es la historia de Abdu. No es una leyenda de héroes antiguos, aunque su viaje requirió una fuerza que pocos poseen. Es la crónica de un hombre que a los dieciocho años decidió que su vida valía más que el destino que su tierra le ofrecía. Salió de Marruecos con el vigor de la juventud y una única misión: "buscar la vida". Pero en el camino, lo que encontró fue la sombra de la muerte.

La travesía del desierto y el abismo líquido

El viaje comenzó en Casablanca, pero el mapa de la desesperación lo arrastró hasta Libia. Allí, el tiempo se detuvo en un calvario de treinta y seis días sin probar bocado ni gota de agua. Abdu no caminaba, resistía. Luchaba contra el desvanecimiento bajo un sol inclemente, aferrado a la idea de que Europa era el final del sufrimiento.

Después, el Mediterráneo. Tres días en una patera, suspendido sobre un abismo azul. Sin comida, rodeado de agua salada que no se puede beber, Abdu aprendió que el mar es una frontera que se cruza peleando. "Luchar o morir", escribe él. No había otra opción.

El espejismo de la libertad

Cuando sus pies tocaron Italia, el espejismo de la salvación se desvaneció pronto. Tres años deambulando por calles italianas, con papeles que eran llaves para puertas que nunca se abrían. Pasó por Francia como una sombra, dos meses de silencios y rechazos, hasta que el destino lo trajo a España, a Sevilla, buscando el refugio de la sangre: un primo, una familia.

Pero la esperanza en España tiene forma de uniforme. Un control policial, una pregunta seca, y la realidad de que sus documentos italianos no servían en esta orilla. "Tienes que tener papeles de España", le dijeron. Y Abdu, con una paciencia que duele, decidió volver a luchar. Otros tres años de espera, de acumular pruebas, de demostrar que existía.

Los buitres de la frontera

La tragedia final de Abdu no ocurrió en el mar, sino en la tierra que prometía ser su hogar. En busca de una oportunidad, llegó a un pueblo llamado Zafarraya, en Granada. Allí, los monstruos no vestían uniforme, sino que hablaban su propia lengua. Sus "paisanos", aquellos que debían tenderle la mano, se convirtieron en capataces de la miseria.

La oferta fue un puñal: trabajar por cuatro euros, o peor aún, trabajar dos meses gratis bajo la promesa de un contrato para regularizar su situación. Le pidieron mil euros por un papel y doscientos por un empadronamiento.

Abdu, el hombre que sobrevivió a Libia y al estrecho, se encuentra ahora frente a una pregunta que nos avergüenza como sociedad: "¿Acaso tengo que robar? ¿Qué hago ahora?".

Reflexión final

Abdu no es un número en una estadística. Es un náufrago que llegó a la orilla solo para descubrir que la tierra firme puede ser tan hostil como el océano. Su historia es el grito sordo de miles que pasan por nuestro lado, invisibles, mientras intentan descifrar un sistema que parece diseñado para que nunca dejen de huir.

El texto original es este:


"Esta es la estorea de abdu . maroki


asalio de su pais de 18 anios , para bouchcar la veda en eropa me saleda en marecos empisu de casablanka asta lebia y en lebia me apasao mocho problemas porejemplo 36 dias sin comir y beber pero bouchco laveda pa oue no moero y despois de libia asta etalia en patera 3 dias enelmar nada de comeda solo aguas y lochar si no amorer y coando ya estoy en etalia me paresi oue voy acambear me veda pero en etalia mas problemas oueiro trabajar no poedo dego voy alochar asta tengo papiles de etalia 3 anios y sin saleda dego otraves voy a fransia se ay algo 2 msis y noay nada dego otraves en espania tengo me premo con su mojir poede allodarme esta en sevea y me foe a bochcar un trbajo porejemlo me pero meacotrado cone el poli desen para tu para es aoue tiene oue tner papilis de espania dego voy lochar asta oue trmino 3anios en espania, y coando a terminado el 3anios con laprova y todos , otra problema cone sxtranjirea medesin te ase una contrto de un anios y yo no tengo en deniro en trabjo un amego mio me deji vamans a granada aun buaiblo oue sema saf raya aye podemos conseger un trabajo y condo estamos en saf raya si oue acontmos un trabajo pero con marokis ellos mlo djeron a nosotros ostedes tenis papiles nosotros no desi el jifi del campo ostedes kieren trabajar con mego yo 4 eoros ,ouen no tiene papilis y se tu ouiere sacar tu papilis tiene oue trabajaese con mego dos msis sin pagar y este es la estourea de abdu y ponto me paisano para alllodarmi ouierin aprovechar de me con los jefis me desin oue una contrato bale 1mil yla patonameto 2sinto eoros y aura yo done voy a robar o oue hago ?

Abdu. "

Comentarios

Artículos más votados